Posición de ADN Mediterráneo acerca de los campos de boyas

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Desde ADN Mediterráneo consideramos necesario aclarar nuestra postura ante la reciente polémica surgida entre nuestra asociación y la Conselleria del Mar, concretamente con PortsIB.

Desde la Junta Directiva creemos oportuno trasladar públicamente nuestra posición sobre este asunto, con el objetivo de evitar malas interpretaciones, confusiones o equívocos interesados por parte de algunos actores.

¿Está ADN en contra de los campos de boyas?

Rotundamente, No. Los campos de boyas bien diseñados y ajustados a la legislación vigente son una herramienta excepcional para contribuir a la conservación de la posidonia y aumentar la capacidad de estancia de embarcaciones en determinadas zonas del litoral.

Un buen sistema de fondeo ecológico, estratégicamente situado, permite la permanencia de embarcaciones en zonas donde habitualmente no sería posible fondear debido a la presencia de praderas de posidonia, aumentando así la capacidad efectiva de acogida de barcos. Del mismo modo, facilita la pernoctación en mejores condiciones de seguridad.

La ubicación estratégica de campos de boyas en zonas donde actualmente existe fondeo descontrolado o ilegal permitiría ordenar el uso del litoral en áreas concurridas, como Puerto de Pollença, Sóller o Santa Ponça, y contribuiría a reducir la presión sobre la demanda de amarres durante la temporada alta. Bien gestionados, los campos de boyas pueden ofrecer una solución temporal para muchos navegantes que esperan la asignación de un amarre.

Entonces, ¿por qué parece que ADN está en contra de los campos de boyas?

Porque lucharemos en contra del modelo de campos de boyas que actualmente plantea la Conselleria de la Mar y Ports IB, por múltiples razones:

• El Decreto de Posidonia establece que los campos de boyas deben delimitar zonas de arena destinadas al fondeo con ancla. Esta circunstancia no se cumple en ninguno de los campos actualmente implantados. Para la actual Junta Directiva, el derecho al fondeo libre y gratuito sobre arena constituye una línea roja innegociable. Afecta directamente a los usos y costumbres de nuestra actividad y responde a la necesidad de frenar la creciente mercantilización de nuestro litoral.

 

• En la mayoría de los campos de boyas, estas se instalan sobre zonas de arena y no sobre praderas de posidonia. Por tanto, no cumplen adecuadamente su función de protección del hábitat y, en la práctica, únicamente restringen y limitan el acceso de las embarcaciones a las zonas de fondeo tradicionales.

• Muchos de los proyectos que hasta hace poco tiempo estaban en vigor están obsoletos, no cumplen plenamente con el Decreto de Posidonia y contemplan un número claramente insuficiente de boyas para la demanda existente. Además, restringen la posibilidad de fondeo sobre arena, reduciendo todavía más la capacidad de acceso para las embarcaciones de menor eslora.

• La seguridad marítima en un campo de boyas no está asegurada, según el condicionado que presentan estos campos, los mecanismos actuales no garantizan la resistencia de los anclajes a partir de diez nudos de viento, esta circunstancia, con el régimen de vientos térmicos de nuestras islas, se sobrepasa cada día con creces.

• La gestión actual de los campos de boyas es claramente deficiente y sus tarifas resultan desproporcionadas. La gestión operativa y el sistema de cobro están desvinculados, de modo que el gestor del campo no dispone de información actualizada sobre quién ha reservado una boya. PortsIB obliga a efectuar las reservas con al menos 24 horas de antelación, impidiendo el pago in situ. Ello genera situaciones absurdas, como encontrar campos de boyas completamente vacíos con todas las boyas supuestamente reservadas o casos en los que se reserva una boya concreta y finalmente se asigna otra distinta.

En definitiva, los campos de boyas actuales se han convertido en una herramienta fundamentalmente recaudatoria que no cumple adecuadamente su función de protección ambiental y que contribuye a generar una creciente crispación entre navegantes, usuarios del mar y Administración.

 

¿Cómo deberían ser los campos de boyas según ADN Mediterráneo?

Los campos de boyas deben coexistir con zonas de arena destinadas al fondeo libre y gratuito. Estamos abiertos a discutir, en función de la configuración del campo de boyas, si dicho fondeo debe limitarse a determinadas esloras o incluso restringirse el horario por motivos de seguridad marítima, pero siempre preservando su carácter libre y gratuito.

Las boyas deben situarse sobre zonas que actualmente ocupan praderas de posidonia, de manera que aumenten realmente la capacidad de estancia de embarcaciones sin generar impacto sobre el medio marino. Nunca deberían instalarse sobre áreas de arena aptas para el fondeo.

La gestión debería combinar la posibilidad de realizar reservas anticipadas con la existencia de un determinado número de boyas de rotación diaria disponibles para su asignación y pago in situ.

Las tarifas deben ser proporcionales al servicio prestado. Resulta difícilmente justificable que aparcar un vehículo junto a una playa cueste aproximadamente cinco euros al día y que amarrar una embarcación a una boya tenga un coste que parte de los treinta y cinco euros diarios. Se da incluso la paradoja de que, para determinadas esloras, puede resultar más caro utilizar una boya durante un solo día que disponer de un amarre base durante un mes completo en algunas instalaciones de gestión directa.

Asimismo, hasta veríamos con buenos ojos y apoyaríamos la creación de nuevos campos de boyas en zonas especialmente tensionadas, como Puerto de Pollença, Puerto de Sóller, o la playa de Santa Ponça, en Mallorca. Se trata de áreas donde se ha producido una importante degradación ambiental, en muchos casos relacionada con emisarios, vertidos y una gestión deficiente de las aguas residuales de los núcleos urbanos. La ordenación de los fondeos podría contribuir a iniciar procesos de recuperación ambiental, facilitar actuaciones de mejora y ordenar el uso del litoral.

Como ya hemos señalado anteriormente, ello permitiría regular zonas actualmente descontroladas, reducir la presión sobre la demanda de amarres durante la temporada alta y ofrecer una solución temporal a quienes permanecen en lista de espera para obtener un amarre definitivo.

 

La posición de ADN parece razonable. ¿Cómo se ha llegado a este enfrentamiento con PortsIB?

Llevamos tres años intentando mantener reuniones con representantes de PortsIB y de la Conselleria del Mar. Hemos expuesto nuestra posición en la Mesa Náutica, donde ha recibido un apoyo prácticamente unánime, así como en todos aquellos foros en los que se nos ha permitido trasladar nuestra perspectiva.

Hemos entregado varios documentos con propuestas concretas y hemos realizado diferentes ofrecimientos de colaboración desinteresada para avanzar hacia un modelo que consideramos beneficioso para todo el sector.

Sin embargo, desde la administración únicamente hemos encontrado evasivas y falta de voluntad real para abordar estas cuestiones. Mientras ADN intentaba alcanzar acuerdos, PortsIB continuaba maniobrando e impulsando el modelo actual mediante modificaciones contractuales, prórrogas y otras actuaciones cuya legalidad está siendo cuestionada ante las instancias competentes.

Por ello, y muy a nuestro pesar, nos hemos visto obligados a utilizar todas las herramientas legales a nuestro alcance para intentar poner freno a la situación actual:

• ADN Mediterráneo mantiene recursos contra la adjudicación de varios lotes de la última licitación de campos de boyas. Estos recursos han provocado la suspensión temporal de las adjudicaciones correspondientes.

• ADN ha interpuesto un recurso contencioso-administrativo contra lo que consideramos el origen del problema: un modelo de gestión que entendemos contrario a derecho. Hemos solicitado medidas cautelares y, aunque somos conscientes de la dificultad de obtenerlas en esta fase procesal, confiamos plenamente en que el análisis del fondo del asunto nos dará la razón.

• Las recientes actuaciones llevadas a cabo por PortsIB para continuar con la implantación de determinados campos de boyas han suscitado serias dudas sobre su adecuación a la legalidad. Ante esta situación, nos hemos visto obligados a poner los hechos en conocimiento de la Fiscalía para que sean investigados.

 

En resumen... ¡Campos de boyas, sí; pero no así!

Seguiremos trabajando para revertir la creciente mercantilización de nuestra costa, apoyando a navegantes, amarristas y clubes náuticos y defendiendo un modelo de gestión que compatibilice la protección del medio ambiente con el acceso razonable y sostenible al mar.

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Sobre la Asociación de Navegantes, ADN Mediterráneo:
 

ADN Mediterráneo es una asociación sin ánimo de lucro de ámbito balear que trabaja desde 2004 en la defensa de los derechos e intereses de los navegantes, la promoción de una náutica de recreo libre, responsable y segura, y la conservación del medio marino.

Con más de un millar de navegantes asociados y embarcaciones repartidas en distintos puertos del Mediterráneo, la entidad defiende una gestión equilibrada del litoral que compatibilice el uso social del mar, la seguridad en la navegación y la protección del entorno natural.

Si compartes nuestras reivindicaciones, te animamos a apoyar a ADN Mediterráneo, asociarte o invitar a otros navegantes a sumarse al proyecto. Cuantos más seamos, mayor será nuestra capacidad para defender los intereses de la náutica social.

 

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